La Comunidad ofrece a los hermanos y hermanas que deseen emprender el camino de la oración, espacios, tiempos, lugares de encuentro con el Señor, en un clima de silencio.
"El arte contribuye a la afirmación de una auténtica belleza que, casi reverberando el espíritu de Dios, transfigura la materia, abriendo las almas al sentido de lo eterno". (Papa Juan Pablo II, Carta a los artistas, 1999)
La comunidad de Santa Maria del Silenzio está diseñada para expresar en la soledad y el ascetismo la dimensión contemplativa de nuestra vocación de Hijas de la Iglesia, a través de una experiencia más fuerte de desierto y contacto con Dios y su Palabra, viviendo la vida apostólica de la Iglesia para todos. De la humanidad.
Las Hermanas mayores son el tesoro del Instituto y como Moisés en la montaña sostienen con su oración y su sufrimiento a toda la Familia. Los dones de sabiduría y experiencia con los que el Señor los ha dotado no sólo los intercambian entre ellos, sino que también los ponen a disposición de quienes van a visitarlos.