... nos parece hermoso vivir todos juntos, permaneciendo en las distintas partes del mundo donde nos encontramos, un día entero, ante el Señor, para pedirle que abra nuestros corazones y nuestras mentes a la comprensión de la Familia Carismática, de la belleza de la unidad en la diversidad, de la complementariedad y para guiar nuestros pasos para realizar y vivir todo esto.